En el Noroeste de Castilla y León (España), en Europa, un reducto hábitado por gentes nobles y trabajadoreas, humildes en su actitud y jamás sometidas a ninguna de las invasiones de celtas, romanos, suevos y árabes, pero que tienen algo de todos ellos, conservan un territorio salvaje, pintado de verde, cerrado por las montañas de Peña Trevinca, Segundera, Cabrera, Culebra y Carpurias, y bañado por las aguas más puras de ríos, lagunas y embalses.

La Comarca de Sanabria y Carballeda conserva todo su esplendor natural de vegetación milenaria de robles, castaños, alisos, chopos, fresnos, abedules, tejos, acebos y frutos de todo tipo, y vive apegada a su cultura y a su ganadería en medio de lobos, corzos, ciervos y jabalíes, a los que no estorban el zorro, el tejón, el gato montés, la nutria, la jineta y la garduña. Sobre todos ellos vuelan el águila real y todas las aves que se puedan imaginar, que se reflejan en el agua confundidas con la sabrosa y esquiva trucha de nuestros ríos.

A los hombres y mujeres de este territorio se les puede encontrar en un hábitat de madera, piedra y pizarra, teja y barro que salpica, sin tovar, nuestro paisaje natural. Viven y trabajan en un mundo rural, en continuo desafío de integración, de transformación y de respeto. una sociedad sostenible y apegada a sus costumbres, en un marco global de mercado y competitividad.